viernes, 6 de septiembre de 2013

Un héroe, o un loco, o un tonto

Lo amaba porque era un guerrero de luchas perdidas, de sueños imposibles, de esperanzas irrompibles. Lo amaba porque en el caos de este mundo, él era el único que creía posible llegar a algo mejor, el único que no esperaba a que sucediera, sino que estaría dispuesto a sacrificar su vida por un propósito. Y esa solo cosa, ese sólo sacrificio de algo tan valioso por algo tan imposible, bastaba para amarlo, así no creyera.

viernes, 16 de agosto de 2013

Humo

En una tarde de nostalgia, deliciosa, fría y silenciosa, me siento en el balcón  con los pies apoyados sobre el banco, la chaqueta abierta. Un sabor se disuelve en mi boca y me tranquiliza, los dos dedos en la mano izquierda delatan con su olor y su color mi pecado, manchados de sostenerlo. Mis labios se aprietan mientras lo saboreo y me hace respirar con aire extasiado. En los oídos el saxofón de Sonny Rollins, el piano y el golpeteo de la batería que me hacen imaginar una época de glamour desordenado y humeante, de risas embriagadoras, labios rojos, abrigos, tacones, voces femeninas graves -como la mía- y una elegante irreverencia.

Vuelvo a observar mis dedos manchados, a ser consciente de mis labios, que no se aprietan, la ausencia del humo; lo único que sigue bien es que estoy malditamente feliz sentada en este balcón, con la chaqueta abierta, los pies contra el banco, la trompeta en los oídos y mi pecado...no... mi pecado no es un cigarro, es la ilusión por la que tergiversé la pasta de algunos mazapanes y clavos de canela... Yo no fumo, aunque hoy, ¡demonios, cómo quisiera!

miércoles, 17 de julio de 2013

Para cuando vuelva al pueblo

Cuando vuelva a terminar los dos meses y medio en aquel pueblo, lejos de mi ciudad natal en varios aspectos, sobretodo en las distancias relativas, tal vez me lamente con los bonitos renglones de Kafka:

"La ciudad está lejos de aquí y si hoy amenazara morir de nostalgia, nadie podría llevarme."  
    Preparativos para una boda en el campo, Franz Kafka

martes, 16 de julio de 2013

Respirando

En mi ciudad por fin

Estoy en recuperación por una neumonía severa con bronquiolitis y derrame. Doce días de hospitalización en total y un mes de incapacidad. Muchas lecciones sobre la vida. La decepción de pretender ser un equipo y estar solo, la vergüenza de sacrificarse uno sin resultado. La decepción de que no te quieran como quieres. ¡El golpe contra el mundo sobre tantas cosas! Darse cuenta del sentido real de frases como "La vida es aquí y ahora", "Uno tiene que quererse", "Primero yo, segundo yo, tercero yo, y si sobra, también para mí", "Todos los hombres son iguales" (por ahora no confío, aunque es cierto que conozco un hombre distinto, y no es Julián, ni Óscar, por más que Julián sea el mejor amigo que tengo en el mundo). De esta neumonía me quedó una sola lección alegre, y es que uno no puede suponer la vida, porque es imprecisa, porque "La vida da muchas vueltas", ¡y sí que las da!¡qué alegría!, porque así como ahora estoy abajo, tal vez mañana esté arriba, si sigo luchando y parándome, así me de miedo caminar sola, como tengo miedo ahora de no tener éxito después, de llegar a cierta edad con las manos vacías y el corazón anhelante y decepcionado, con el corazón cantando un pedazo de Sueño de barrilete de Eladia Blázquez "tratando de explicarme que la vida es algo más que darlo todo por comida (...) no sé si me falló la fe, la voluntad o acaso fue que me faltó piolín (...) regalé por no vender mi corazón (...)  cuando miro un barrilete me pregunto aquel purrete dónde está".

Mi madre dice que la vida es una sucesión de duelos. Estoy en la etapa de aceptación del mío, que no es sólo de ver que mi cuerpo es jóven pero no es de hierro. Principalmente, son duelos de amor en todas las esferas imaginables en que uno puede amar como persona. Y tengo miedo, algo de desesperanza también, pero por ahora simplemente cerraré los ojos, pondré la mente en blanco y dejaré que la Vida que no me dejó morir me acune, me balancee entre sus brazos hechos de no sé qué cosa, tal vez de incertidumbre, tal vez de dulzura, y me enseñe lo que quiera enseñarme, me amamante con lo que quiera amamantarme mientras me sigue abriendo los ojos a...Dios?. Creo que esto es la vida... la vida es... ir viviendo... vivir es al mismo tiempo, darse cuenta de qué es la vida.

domingo, 7 de julio de 2013

miércoles, 19 de junio de 2013

JuNián - Julián con N, por lo de junio

Acompañame mientras esperamos la muerte. Ayudame a pensar mientras morimos. Si bien vivo, no pienso más que en que estoy esperando la muerte. No tengo deseos de morir ni de seguir viviendo, ¿es eso la anhedonia?. Y sin embargo, caminamos y comemos. Irónicamente, me quejo del ánimo de subsistencia. Yo necesito "algo" que todavía no encuentro.Me he sentido así desde que tengo memoria, es decir, para mí, toda la vida. Acompañame a morir juntos, que si estás conmigo tal vez me parezca más bella la muerte que es la vida.

viernes, 14 de junio de 2013

jueves, 13 de junio de 2013

martes, 11 de junio de 2013

Lástima

Las lágrimas de mujer son de veneno, sin que queramos. Intoxican a quien las seca, descargamos nuestra tristeza, incertidumbre o ira en ellas. Una vez afuera, cambiamos de opinión y la imborrable imagen de nuestro desconsuelo persiste en la memoria de quien nos vio llorar. Pobre infelíz, por siempre condenado al recuerdo de nuestra conmoción por algo trascendental que ya no sentimos. Puede que acaso éste sea nuestro único método de venganza.

Att. Una mujer

domingo, 19 de mayo de 2013

Me gustas porque siento que si me amaras, podría enfrentar el sinsentido

"Es de noche y nadie podrá echarme en cara mañana lo que pueda decir ahora, porque puede haber sido dicho en sueños."  Franz Kafka